martes 14 de febrero de 2012

Elogio de la honestidad | Letras Libres


La Temporada de elecciones se parece a los mercados y finalmente los votantes somos los clientes de lo candidatos (mercaderes), cierto que lo que unico que pueden hacer es promesas y de lo que prometen que haran, sin embargo deben de ser cuidadosos para no caer en las exageraciones o en mentiras absurdas, algunos lo hacen y aun asi han llegadp a puestos de eleccion, esta mañana encontre este articulo en Letras Libres que me parece muy certero 







Elogio de la honestidad

Febrero 14, 2012 | Tags:
Se ha puesto de moda hablar de honestidad. Y aunque hacer de la vida pública mexicana un ejemplo de honradez parezca una utopía, el énfasis me parece deseable. Pocas cosas peores le pueden ocurrir a una democracia que la recurrencia impune de la mentira. Y no me refiero a las medias verdades, a los trucos retóricos que confunden al elector. Eso, me temo, es parte del ejercicio político cotidiano. Me refiero, más bien, a la mentira flagrante, a la descontextualización absoluta: a pasar por alto los hechos, a ignorar la realidad. Cuando se miente así, el daño a la esencia misma de una sociedad que aspira a la salud democrática es inconmensurable. El votante necesita un mínimo de honestidad para tomar una decisión sensata. En más de un sentido, el elector depende de la decencia del político. Si el candidato opta por mentir, el proceso mismo de la elección resulta pervertido. En otras palabras: en democracia, a largo plazo, ganar por las malas erosiona la misma sociedad que el político aspira a gobernar. Es, en muchos sentidos, el círculo vicioso perfecto.
En el proceso electoral estadunidense, que se desarrolla en paralelo al mexicano, los candidatos republicanos han mentido tanto y con tanto desparpajo que una parte de la prensa ha tenido que preguntarse si el papel del reportero debe ser, también, el de un filtro que le aclara al lector lo que es cierto y lo que es falso del discurso de los aspirantes, una especie de árbitro que señale las faltas a la verdad. Durante los debates, los sitios de internet de los grandes diarios estadunidenses han montado operaciones para revisar cada dato que los candidatos comparten con la audiencia. Es un proceso asombroso, pero también aterrador. Los fact-checkers han descubierto una cantidad abrumadora de mentiras, citas sacadas completamente de contexto y otras linduras similares: carnada para el elector desinformado. Lo mismo pasa, por cierto, con los anuncios negativos que cada campaña transmite por radio y televisión. Mi favorito es aquel en el que Newt Gingrich pretendió exhibir a Mitt Romney por hablar francés (característica propia, parece, de los patricios liberales demócratas, como John Kerry). Para hacerlo, el equipo de Gingrich cortó un fragmento de Romney hablando en mal francés. ¿La fuente? El inocente video que Romney grabara, con un saludo políglota apenas fonéticamente tolerable, para dar la bienvenida a los atletas a los Juegos Olímpicos de invierno de Salt Lake, competencia que Romney presidió. Y, como esa anécdota, decenas.
Por eso me parece digno de aplauso que, por iniciativa de Andrés Manuel López Obrador, en la elección mexicana se aspire a la honestidad como objetivo moral. Si los candidatos logran atacarse con vehemencia, pero con verdad, todos ganaremos. El buen juez, sin embargo, por su casa empieza. Bien haría López Obrador en reconsiderar su promesa de regresar al ejército mexicano a sus cuarteles en solo seis meses. En los últimos años, ningún otro político ha recorrido el país como el candidato de la izquierda. Por eso no puedo creer que ignore dos cosas. Primero, el peso real y tangible que tienen las fuerzas armadas no solo en el conflicto contra el narcotráfico, sino en la procuración de la tranquilidad cotidiana en cientos, quizá miles de municipios en México. Tampoco puedo creer que López Obrador desconozca la complejidad real de la reestructuración policial necesaria para, finalmente, devolver los soldados a los cuarteles. Estoy seguro de que sabe que la formación de una nueva policía eficaz y proba no tomará seis meses. Es más: no tomará seis años. Tomará una generación. Por eso, cuando el candidato de la izquierda promete que él, por arte de magia, acelerará el proceso de renovación de la policía mexicana, falta a la promesa de honradez que ha elegido como carta principal de su campaña. López Obrador miente cuando promete un imposible. Y no se necesita ser Secretario de Honestidad para saberlo.



Fernando Romero Saldaña
cubrebocas@gmail.com

jueves 9 de febrero de 2012

El creador literario y el fantaseo Sigmund Freud

El creador literario y el fantaseo

 

Sigmund Freud



 

 

A nosotros, los legos, siempre nos intrigó poderosamente averiguar de dónde esa maravillosa personalidad, el poeta, toma sus materiales —acaso en el sentido de la pregunta que aquel cardenal dirigió a Ariosto, y cómo logra conmovernos con ellos, provocar en nosotros unas excitaciones de las que quizá ni siquiera nos creíamos capaces. Y no hará sino acrecentar nuestro interés la circunstancia de que el poeta mismo, si le preguntamos, no nos dará noticia alguna, o ella no será satisfactoria; aquel persistirá aun cuando sepamos que ni la mejor intelección sobre las condiciones bajo las cuales él elige sus materiales, y sobre el arte con que plasma a éstos, nos ayudará en nada a convertirnos nosotros mismos en poetas.

¡Si al menos pudiéramos descubrir en nosotros o en nuestros pares una actividad de algún modo afín al poetizar! Emprenderíamos su indagación con la esperanza de obtener un primer esclarecimiento sobre el crear poético. Y en verdad, esa perspectiva existe; los propios poetas gustan de reducir el abismo entre su rara condición y la naturaleza humana universal: harto a menudo nos aseguran que en todo hombre se esconde un poeta, y que el último poeta sólo desaparecerá con el último de los hombres.

¿No deberíamos buscar ya en el niño las primeras huellas del quehacer poético? La ocupación preferida y más intensa del niño es el juego. Acaso tendríamos derecho a decir: todo niño que juega se comporta como un poeta, pues se crea un mundo propio o, mejor dicho, inserta las cosas de su mundo en un nuevo orden que le agrada. Además, sería injusto suponer que no toma en serio ese mundo; al contrario, toma muy en serio su juego, emplea en él grandes montos de afecto. Lo opuesto al juego no es la seriedad, sino... la realidad efectiva. El niño diferencia muy bien de la realidad su mundo del juego, a pesar de toda su investidura afectiva; y tiende a apuntalar sus objetos y situaciones imaginados en cosas palpables y visibles del mundo real. Sólo ese apuntalamiento es el que diferencia aún su «jugar» del «fantasear».

Ahora bien, el poeta hace lo mismo que el niño que juega: crea un mundo de fantasía al que toma muy en serio, vale decir, lo dota de grandes montos de afecto, al tiempo que lo separa tajantemente de la realidad efectiva. Y el lenguaje ha recogido este parentesco entre juego infantil y creación poética llamando «juegos» (Spiel) a las escenificaciones del poeta que necesitan apuntalarse en objetos palpables y son susceptibles de figuración, a saber: Lustspiel («comedia»; literalmente, «juego de placer»)Trauerspiel («tragedia», «juego de duelo»), y designando Schauspieler(«actor dramático», «el que juega al espectáculo») a quien las figura. Ahora bien, de la irrealidad del mundo poético derivan muy importantes consecuencias para la técnica artística, pues muchas cosas que de ser reales no depararían goce pueden, empero, depararlo en el juego de la fantasía, y muchas excitaciones que en sí mismas son en verdad penosas pueden convertirse en fuentes de placer para el auditorio y los espectadores del poeta.

En virtud de otro nexo, nos demoraremos todavía un momento en esta oposición entre realidad efectiva y juego. Cuando el niño ha crecido y dejado de jugar, tras décadas de empeño anímico por tomar las realidades de la vida con la debida seriedad, puede caer un día en una predisposición anímica que vuelva a cancelar la oposición entre juego y realidad. El adulto puede acordarse de la gran seriedad con que otrora cultivó sus juegos infantiles y, poniéndolos en un pie de igualdad con sus ocupaciones que se suponen serias arrojar la carga demasiado pesada que le impone la vida y conquistarse la elevada ganancia de placer que le procura elhumor.

El adulto deja, pues, de jugar; aparentemente renuncia a la ganancia de placer que extraía del juego. Pero quien conozca la vida anímica del hombre sabe que no hay cosa más difícil para él que la renuncia a un placer que conoció. En verdad, no podemos renunciar a nada; sólo permutamos una cosa por otra; lo que parece ser una renuncia es en realidad una formación de sustituto o subrogado. Así, el adulto, cuando cesa de jugar, sólo resigna el apuntalamiento en objetos reales; en vez de jugar, ahorafantasea. Construye castillos en el aire, crea lo que se llama sueños diurnos. Opino que la mayoría de los seres humanos crean fantasías en ciertas épocas de su vida. He ahí un hecho por largo tiempo descuidado y cuyo valor, por eso mismo, no se apreció lo suficiente.

El fantasear de los hombres es menos fácil de observar que el jugar de los niños. El niño juega solo o forma con otros niños un sistema psíquico cerrado a los fines del juego, pero así como no juega para los adultos como si fueran su público, tampoco oculta de ellos su jugar. En cambio, el adulto se avergüenza de sus fantasías y se esconde de los otros, las cría como a sus intimidades más personales, por lo común preferiría confesar sus faltas a comunicar sus fantasías. Por eso mismo puede creerse el único que forma tales fantasías, y ni sospechar la universal difusión de parecidísimas creaciones en los demás. Esta diversa conducta del que juega y el que fantasea halla su buen fundamento en los motivos de esas dos actividades, una de las cuales es empero continuación de la otra.

El jugar del niño estaba dirigido por deseos, en verdad por un solo deseo que ayuda a su educación; helo aquí: ser grande y adulto. juega siempre a «ser grande», imita en el juego lo que le ha devenido familiar de la vida de los mayores. Ahora bien, no hay razón alguna para esconder ese deseo. Diverso es el caso del adulto; por una parte, éste sabe lo que de él esperan: que ya no juegue ni fantasee, sino que actúe en el mundo real; por la otra, entre los deseos productores de sus fantasías hay muchos que se ve precisado a esconder; entonces su fantasear lo avergüenza por infantil y por no permitido.

Preguntarán ustedes de dónde se tiene una información tan exacta sobre el fantasear de los hombres, si ellos lo rodean de tanto misterio. Pues bien; hay un género de hombres a quienes no por cierto un dios, sino una severa diosa la Necesidad, ha impartido la orden de decir sus penas y alegrías. Son los neuróticos, que se ven forzados a confesar al médico, de quien esperan su curación por tratamiento psíquico, también sus fantasías; de esta fuente proviene nuestro mejor conocimiento, y luego hemos llegado a la bien fundada conjetura de que nuestros enfermos no nos comunican sino lo que también podríamos averiguar en las personas sanas.

Procedamos a tomar conocimiento de algunos de los caracteres del fantasear. Es lícito decir que el dichoso nunca fantasea; sólo lo hace el insatisfecho. Deseos insatisfechos son las fuerzas pulsionales de las fantasías, y cada fantasía singular es un cumplimiento de deseo, una rectificación de la insatisfactoria realidad. Los deseos pulsionantes difieren según sexo, carácter y circunstancias de vida de la personalidad que fantasea; pero con facilidad se dejan agrupar siguiendo dos orientaciones rectoras. Son deseos ambiciosos, que sirven a la exaltación de la personalidad, o son deseos eróticos. En la mujer joven predominan casi exclusivamente los eróticos, pues su ambición acaba, en general, en el quereralcanzar amoroso; en el hombre joven, junto a los deseos eróticos cobran urgencia los egoístas y de ambición. Sin embargo, no queremos destacar la oposición entre ambas orientaciones, sino más bien su frecuente reunión; así como en muchos retablos puede verse en un rincón la imagen del donador, en la mayoría de las fantasías egoístas se descubre en un rinconcito a la dama para la cual el fantaseador lleva a cabo todas esas hazañas, y a cuyos pies él pone todos sus logros. Ya ven ustedes: hay aquí hartos y poderosos motivos de ocultación; es que a la mujer bien educada sólo se le admite un mínimo de apetencia erótica, y el hombre joven debe aprender a sofocar la desmesura en su sentimiento de sí, en que lo malcriaron en su niñez, a fin de insertarse en una sociedad donde sobreabundan los individuos con parecidas pretensiones.

Guardémonos de imaginar rígidos e inmutables los productos de esta actividad fantaseadora: las fantasías singulares, castillos en el aire o sueños diurnos. Más bien se adecuan a las cambiantes impresiones vitales, se alteran a cada variación de las condiciones de vida, reciben de cada nueva impresión eficaz una «marca temporal», según se la llama. El nexo de la fantasía con el tiempo es harto sustantivo. Es lícito decir: una fantasía oscila en cierto modo entre tres tiempos, tres momentos temporales de nuestro representar. El trabajo anímico se anuda a una impresión actual, a una ocasión del presente que fue capaz de despertar los grandes deseos de la persona; desde ahí se remonta al recuerdo de una vivencia anterior, infantil las más de las veces, en que aquel deseo se cumplía, y entonces crea una situación referida al futuro, que se figura como el cumplimiento de ese deseo, justamente el sueño diurno o la fantasía, en que van impresas las huellas de su origen en la ocasión y en el recuerdo. Vale decir, pasado, presente y futuro son como las cuentas de un collar engarzado por el deseo.

El ejemplo más trivial puede servir para ilustrarles mi tesis. Supongan el caso de un joven pobre y huérfano, a quien le han dado la dirección de un empleador que acaso lo contrate. Por el camino quizá se abandone a un sueño diurno, nacido acorde con su situación. El contenido de esa fantasía puede ser que allí es recibido, le cae en gracia a su nuevo jefe, se vuelve indispensable para el negocio, lo aceptan en la familia del dueño, se casa con su encantadora hijita y luego dirige el negocio, primero como copropietario y más tarde como heredero. Con ello el soñante se ha sustituido lo que poseía en la dichosa niñez: la casa protectora, los amantes padres y los primeros objetos de su inclinación tierna. En este ejemplo ustedes ven cómo el deseo aprovecha una ocasión del presente para proyectarse un cuadro del futuro siguiendo el modelo del pasado.

Aún habría mucho que decir sobre las fantasías; me limitaré a las más escuetas indicaciones. El hecho de que las fantasías proliferen y se vuelvan hiperpotentes crea las condiciones para la caída en una neurosis o una psicosis; además, las fantasías son los estadios previos más inmediatos de los síntomas patológicos de que nuestros enfermos se quejan. En este punto se abre una ancha rama lateral hacia la patología.

No puedo omitir el nexo de las fantasías con el sueño. Tampoco nuestros sueños nocturnos son otra cosa que unas tales fantasías, como podemos ponerlo en evidencia mediante su interpretaciónEl lenguaje, con su insuperable sabiduría, hace tiempo que ha decidido el problema de la esencia de los sueños (Traum) llamando también «sueños diurnos» (Tagtraum) a los castillos en el aire de los fantaseadores. Si a pesar de esa indicación el sentido de nuestros sueños nos parece la mayoría de las veces oscuro, ello es debido a una sola circunstancia: que por la noche se ponen en movimiento en nuestro interior también unos deseos de los que tenemos que avergonzarnos y debemos ocultar, y que por eso mismo fueron reprimidos, empujados a lo inconciente. Ahora bien, a tales deseos reprimidos y sus retoños no se les puede consentir otra expresión que una gravemente desfigurada. Después que el trabajo científico logró esclarecer la desfiguración onírica, ya no fue difícil discernir que los sueños nocturnos son unos cumplimientos de deseo como los diurnos, esas fantasías familiares a todos nosotros.

Hasta aquí las fantasías. Pasemos ahora al poeta. ¿Estamos realmente autorizados a comparar al poeta con el «soñante a pleno día», y a sus creaciones con unos sueños diurnos? Es que se nos impone una primera diferencia; prescindamos de los poetas que recogen materiales ya listos, como los épicos y trágicos antiguos, yconsideremos a los que parecen crearlos libremente. Detengámonos, pues, en estos últimos, pero sin buscar, con miras a aquella comparación, a los poetas más estimados por la crítica, sino a los menos pretenciosos narradores de novelas, novelas breves y cuentos, que en cambio son quienes encuentran lectores y lectoras más numerosos y ávidos. Sobre todo, un rasgo no puede menos que resultarnos llamativo en las creaciones de estos narradores; todos ellos tienen un héroe situado en el centro del interés y para quien el poeta procura por todos los medios ganar nuestra simpatía; parece protegerlo, se diría, con una particular providencia. Si al terminar el capítulo de una novela he dejado al héroe desmayado, sangrante de graves heridas, estoy seguro de encontrarlo, al comienzo del siguiente, objeto de los mayores cuidados y en vías de restablecimiento; y sí el primer tomo terminó con el naufragio, en medio de la tormenta, del barco en que se hallaba nuestro héroe, estoy seguro de leer, al comienzo del segundo tomo, sobre su maravilloso rescate, sin el cual la novela no habría podido continuar. El sentimiento de seguridad con el que yo acompaño al héroe a través de sus azarosas peripecias es el mismo con el que un héroe real se arroja al agua para rescatar a alguien que se ahoga, o se expone al fuego enemigo para tomar por asalto una batería; es ese genuino sentimiento heroico al que uno de nuestros mejores poetas ofrendó esta preciosa expresión: «Eso nunca puede sucederte a ti» (Anzengruber). Pero yo opino que en esa marca reveladora que es la invulnerabilidad se discierne sin trabajo... a Su Majestad el Yo, el héroe de todos los sueños diurnos así como de todas las novelas.

Otros rasgos típicos de estas narraciones egocéntricas apuntan también a idéntico parentesco. Si todas las mujeres de la novela se enamoran siempre del héroe, difícilmente se lo puede concebir como una pintura de la realidad; sí se lo comprende, en cambio, como un patrimonio necesario del sueño diurno. Lo mismo cuando las otras personas de la novela se dividen tajantemente en buenas y malas, renunciando a la riqueza de matices que se observa en los caracteres humanos reales; los «buenos» son justamente los auxiliadores del yo devenido en el héroe, y los «malos», sus enemigos y rivales.

En modo alguno desconocemos que muchísimas creaciones poéticas se mantienen distanciadas del arquetipo del sueño diurno ingenuo, pero tampoco sofocaré yo la conjetura de que aun las desviaciones más extremas pueden ligarse con ese modelo por medio de una serie de transiciones continuas. También en muchas de las denominadas «novelas psicológicas» atrajo mi atención que sólo describan desde adentro a una persona, otra vez el héroe; en su alma se afinca el poeta, por así decir, y mira desde afuera a las otras personas. La novela psicológica en su conjunto debe sin duda su especificidad a la inclinación del poeta moderno a escindir su yo, por observación de sí, en yoes parciales, y a personificar luego en varios héroes las corrientes que entran en conflicto en su propia vida anímica. En particularísima oposición al tipo del sueño diurno parecen encontrarse las novelas que podrían designarse «ex-céntricas» en que la persona introducida como héroe desempeña el mínimo papel activo, y más bien ve pasar, como un espectador, las hazañas y penas de los otros. De esa índole son varias de las últimas novelas de Zola. Empero, debo señalar que el análisis psicológico de individuos no poetas, desviados en muchos aspectos de lo que se llama normal, nos ha anoticiado de unas variaciones análogas en sueños diurnos en que el yo se limita al papel de espectador.

Para que posea algún valor nuestra equiparación del poeta con el que tiene sueños diurnos, y de la creación poética con el sueño diurno mismo, es preciso ante todo que muestre su fecundidad de cualquier manera. Intentemos, por ejemplo, aplicar a las obras del poeta nuestra tesis ya enunciada sobre la referencia de la fantasía a los tres tiempos y al deseo que los engarza, y procuremos estudiar también con su ayuda los nexos entre la vida del poeta y sus creaciones. En general, no se ha sabido con qué representaciones-expectativa era menester abordar este problema; a menudo ese nexo se imaginó demasiado simple, Desde la intelección obtenida para las fantasías, nosotros deberíamos esperar el siguiente estado de cosas: una intensa vivencia actual despierta en el poeta el recuerdo de una anterior, las más de las veces una perteneciente a su niñez, desde la cual arranca entonces el deseo que se procura su cumplimiento en la creación poética; y en esta última se pueden discernir elementos tanto de la ocasión fresca como del recuerdo antiguo.

Que no les arredre la complicación de esta fórmula; conjeturo que en la realidad probará ser un esquema harto mezquino, que, sin embargo, puede contener una primera aproximación al estado real de cosas. Y según ciertos ensayos que he emprendido, estoy por pensar que ese abordaje de las producciones poéticas no ha de resultar infecundo. No olviden ustedes que la insistencia, acaso sorprendente, sobre el recuerdo infantil en la vida del poeta deriva en última instancia de la premisa según la cual la creación poética, como el sueño diurno, es continuación y sustituto de los antiguos juegos del niño.

No olvidemos reconsiderar la clase de poemas en que nos vimos precisados a no ver unas creaciones libres, sino elaboraciones de un material consabido y ya listo. También aquí el poeta tiene permitido exteriorizar cierta autonomía, que se expresa en la elección del material y en las variantes, a menudo muy considerables, que le imprime. Pero en la medida en que los materiales mismos están dados, provienen del tesoro popular de mitos, sagas y cuentos tradicionales. Ahora bien, la indagación de estas formaciones de la psicología de los pueblos en modo alguno ha concluido, pero, por ejemplo respecto de los mitos, es muy probable que respondan a los desfigurados relictos de unas fantasías de deseo de naciones enteras, a los sueños seculares de la humanidad joven.

Dirán ustedes que les he referido mucho más sobre las fantasías que sobre el poeta, al que empero puse en primer término en el título de mi conferencia. Lo sé, e intentaré justificarlo por referencia al estado actual de nuestro conocimiento. Sólo pude aportarles unas incitaciones y exhortaciones que desde el estudio de las fantasías desbordan sobre el problema de la elección poética de los materiales. El otro problema, a saber, con qué recursos el poeta nos provoca los afectos que recibimos de sus creaciones, ni siquiera lo hemos rozado aún. Todavía me gustaría mostrarles, al menos, el camino que lleva desde nuestras elucidaciones sobre las fantasías a los problemas de los efectos poéticos.

Como ustedes recuerdan, dijimos que el soñante diurno pone el mayor cuidado en ocultar sus fantasías de los demás porque registra motivos para avergonzarse de ellas. Ahora agrego que, aunque nos las comunicara, no podría depararnos placer alguno mediante esa revelación. Tales fantasías, si nos enteráramos de ellas, nos escandalizarían, o al menos nos dejarían fríos. En cambio, si el poeta juega sus juegos ante nosotros como su público, o nos refiere lo que nos inclinamos a declarar sus personales sueños diurnos, sentimos un elevado placer, que probablemente tenga tributarios de varias fuentes. Cómo lo consigue, he ahí su más genuino secreto; en la técnica para superar aquel escándalo, que sin duda tiene que ver con las barreras que se levantan entre cada yo singular y los otros, reside la auténtica ars poetica. Podemos colegir en esa técnica dos clases de recursos: el poeta atempera el carácter del sueño diurno egoísta mediante variaciones y encubrimientos, y nos soborna por medio de una ganancia de placer puramente formal, es decir, estética, que él nos brinda en la figuración de sus fantasías. A esa ganancia de placer que se nos ofrece para posibilitar con ella el desprendimiento de un placer mayor, proveniente de fuentes psíquicas situadas a mayor profundidad, la llamamos prima de incentivación o placer previo.Opino que todo placer estético que el poeta nos procura conlleva el carácter de ese placer previo, y que el goce genuino de la obra poética proviene de la liberación de tensiones en el interior de nuestra alma. Acaso contribuya en no menor medida a este resultado que el poeta nos habilite para gozar en lo sucesivo, sin remordimiento ni vergüenza algunos, de nuestras propias fantasías. Aquí estaríamos a las puertas de nuevas, interesantes y complejas indagaciones, pero, al menos por esta vez, hemos llegado al término de nuestra elucidación.


Fernando Romero


Enviado desde mi iPad

Desayuno americano

Esta mañana fui a desayunar al restaurante Applebizz celebramos el cumpleaños de una amiga, hacia mucho que no visitaba un restaurante tan típicamente gringo y es que no deja de sorprender las porciones que sirven, no en balde los americanos son el pueblo mas obeso en el mundo; la imagen que les presento es solo la mitad el paquete también incluía un par de hot cakes con mantequilla y mermelada o miel lo que en realidad es demasiada comida, especialmente para desayunar y luego que lo diga yo, es
realmente mucho! me considero un tragón y el plato de esta mañana fue tanto que los pan cakes ni lo probé!

Todo este desayuno que también incluye jugo de fruta fresca y todo el cafe que desees por 100 pesos algo así como 7 dólares

Es mucha comida y el precio aparentemente es poco, es una de esas situaciones en que queda comprobado que lo que les interesa es el dinero y lo que menos importa es el
costo de los que nos comemos

sábado 4 de febrero de 2012

Exclusivo residentes

Curioso señalamiento en un parque publico me encontré esta tarde caminando, resulta que el parque en cuestión esta en una zona que fue urbanizada hace por lo menos cincuenta años en aquel entonces como hoy cuando un grupo constructor decide hacer una nueva colonia los reglamentos establecen un porcentaje del predio a urbanizar que debe ser donado a la ciudad para ser usado en los servicios necesarios para todos los ciudadanos, comúnmente se destinan a parques escuelas y eventualmente a iglesias.
Con el desarrollo de la ciudad la zona del parque de la imagen ha quedado en el perímetro mas céntrico muy cercano a la fuente Minerva lo que hacr años fue el ingreso de la ciudad.
lo que resulta absurdo es que ahora el mismo ayuntamiento de la ciudad pretenda establecer el uso exclusivo para residentes de la zona cuando los parques son públicos, fueron donados como marca la ley para el uso de todos lo ciudadanos.
Es molesto ver este tipo de senalamientos que legalmente son improcedentes ya que la colonia no es un fraccionamiento privado y por tanto las vialidades así como parques y áreas publicas son como su nombre lo indican PUBLICAS


viernes 3 de febrero de 2012

Dieta para aliviar la colitis-Salud y Medicinas


Que tiempos aquellos en que todo era comer y jugar, el peso no era tema, alguna vez leí un articulo sobre como había cambiado la alimentación de los mexicanos en los últimos años en aquel entonces me intereso mucho el tema y estaba de acuerdo con el autor cuando menciona que hoy la oferta de comida es mucho mayor y la parte que me llamó mas la atención era cuando se refería a las comidas que antes eran de festejo hoy en día se han convertido en la cotidianas, cuando era niño los pasteles eran son en cumpleaños, la nieve si acaso un cono en domingo y las cenas o platillos típicos como el pozole o los tacos eran allá de vez en cuando; hoy la comida festiva es de todos los días y con ello el sobre peso es una realidad 



Dieta para aliviar la colitis

Regina Reyna
La colitis es en nuestros días una constante en los habitantes de las grandes ciudades, quienes deben buscar alternativas que aminoren este molesto padecimiento. Indudablemente la alimentación juega papel destacado en ello, por lo cual le informaremos qué alimentos son indicados para mejorar la condición del paciente y cuáles la complican.
El colon es parte del intestino grueso que sube por el lado derecho de la cavidad abdominal, cruza el estómago y se dirige hacia abajo por el lado izquierdo. Su desempeño es esencial en el sistema digestivo y su funcionamiento normal se basa en movimientos (ondas) que le dan la característica de firmeza, al tiempo que sirven de impulso para promover la salida del material de desecho.
Este tipo de señales son enviadas por el cerebro, pudiendo verse influenciadas por ciertas sensaciones generadas por estrés, ansiedad y depresión, de forma que todo el proceso se altera y provoca variaciones en el grado de sensibilidad del intestino, lo cual se puede percibir como dolor y, en otros casos, promueve alteraciones en la movilidad del colon y con ello generar diarrea o estreñimiento.
Cuando se presenta este problema se identifica como colon irritable o colitis, que también puede ser propiciado por el consumo excesivo de alcohol, tabaco, bebidas gaseosas o alimentos grasosos o irritantes. Son recurrentes síntomas como dolor en el bajo vientre (a menudo localizado en el costado izquierdo del abdomen), gases intestinales y sensación de rigidez o tensión en el estómago; aunque no siempre se presentan, también puede haber fiebre o sangre en las evacuaciones.
De acuerdo a estudios recientes, 70% de quienes padecen colitis son mujeres, lo que a decir de los investigadores se debe a la influencia de las hormonas, siendo aun más acentuados los síntomas durante los períodos menstruales. Asimismo, resulta común que el colon altere su funcionamiento en quienes modifican drásticamente su alimentación, por ejemplo, las personas que se somenten a dietas para bajar de peso en las que dejan de comer ciertos alimentos y los sustituyen por otros a los que el organismo no está acostumbrado.
Asimismo, consumir algunos medicamentos modificará la actividad del colon, tal como sucede con los antidepresivos (propician estreñimiento) o antirreumáticos y ciertos antibióticos (incitan a la diarrea). Igualmente importante es considerar la falta de ejercicio, o la práctica excesiva de éste, en otras palabras, "ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre".
Por otra parte, se sabe que no hay solución todavía a esta enfermedad, y que lo indicado es atender los factores que la desencadenan. Es evidente que la gente con problemas emocionales, tensión en el entorno laboral o escolar y alguna alteración psicológica tiene más tendencia a sufrir colon irritable, por lo cual resulta de vital importancia buscar la forma de encauzar el estrés acumulado. Si la práctica de algún deporte o actividades relajantes no resulta suficiente, es recomendable acudir a un profesional en salud mental para encontrar una solución a aquellos factores que desencadenan ansiedad y tensión.
En cuanto a la dieta, la información que se presenta a continuación ampliará el abanico de posibilidades para que el sistema digestivo mejore considerablemente a partir de que el colon se mantenga saludable.
Recomendaciones dietéticas
Es importante señalar que un colon irritado será muy susceptible a alimentos que en condiciones normales son inofensivos, pero lo será aun más a otros en los que no resulta raro que produzcan malestar, como leche, frijoles, lentejas y garbanzos, así como col, brócoli, coliflor, cebada y nueces. Igualmente se recomienda evitar carnes y pescados crudos, embutidos, especias y grasas, además de licores y vinos blancos (irritan en mayor cantidad la mucosa del intestino), chocolate, café y bebidas o agua con gas.
Tanto gastroenterólogos como nutriólogos recomiendan realizar 5 o 6 comidas al día, en pequeñas cantidades, ya que hacer tres en mayores proporciones causan frecuentemente cólicos y diarrea en personas con colitis.
Un modelo de dieta a seguir es el siguiente. Usted puede escoger entre las siguientes opciones para el desayuno para cualquier día, o bien alternarlos a lo largo de la semana:
  • 1 taza de leche descremada (evitar en caso de intolerancia a la lactosa), y dos panes tostados con una rebanada de jamón de cerdo o pavo (tiene menos grasa).
  • 2 tazas de yogurt bajo en grasa acompañado de 25 gramos de cereal.
  • 1 taza de te (evitar si hay estreñimiento) y cuatro panes tostados integrales con queso fresco.
Entre el desayuno y la comida podrá consumir un tentempié o colación, así como entre la comida y la cena, pudiendo elegir entre:
  • Un vaso de jugo con fruta natural, sin añadirle azúcar.
  • Una pieza de fruta de aproximadamente 200 gramos, preferiblemente manzana, plátano, pera o piña (evítela en caso de diarrea).
  • Una taza de te y dos panes integrales tostados (opcionales).
En las siguientes recomendaciones alimenticias se indica como entrada 150 gramos de fruta, siendo las más indicadas papaya, manzana, pera, plátano, durazno o melón, mientras que deben evitarse piña, naranja, kiwi, fresa o guayaba, debido a que son muy ácidas y dificultan la digestión.
Lunes
Comida
  • 150 gramos de fruta.
  • 1/4 de pollo a la plancha o al horno, condimentado con pocas especias.
  • 1 plato de ensalada verde (lechuga, berros y espinacas crudos), condimentada con una cucharadita de aceite de oliva.
  • 1 rebanada de pan integral tostado.
Cena
  • 1 plato de arroz con calabacitas cocidas al vapor.
  • 1 taza de yogurt bajo en calorías o 1 trozo de queso fresco con una cucharada de miel.
Martes
Comida
  • 150 gramos de fruta.
  • 100 gramos de bistec de res o ternera a la plancha.
  • 1 plato de lechuga con una cucharadita de aceite de oliva.
  • 1 rebanada de pan integral tostado.
Cena
  • 200 gramos de pasta cocida y sofrita con aceite de oliva.
  • 1 taza de yogurt bajo en calorías o un trozo de queso fresco con una cucharada de miel.
Miércoles
Comida
  • 150 gramos de fruta.
  • ¼ de pollo con una papa mediana al horno.
  • 1 plato de ensalada verde.
Cena
  • 200 gramos de carne molida de pollo cocida con jitomate, sal y especies (tipo picadillo).
  • 1 plato de zanahoria rayada con una cucharadita de aceite de oliva, sal y orégano.
  • 1 taza de yogurt bajo en calorías o un trozo de queso fresco con una cucharada de miel.
Jueves
Comida
  • 150 gramos de fruta.
  • 200 gramos de filete de pescado a la plancha o al horno.
  • 1 plato de verduras cocidas al vapor, con una cucharadita de aceite de oliva.
  • 1 rebanada de pan integral tostado.
Cena
  • 1 plato de sopa de pasta.
  • 1 taza de yogurt bajo en calorías o un trozo de queso fresco con una cucharada de miel.
Viernes
Comida
  • 150 gramos de fruta.
  • 120 gramos de filete de pavo al horno o a la plancha.
  • 100 gramos de espárragos al vapor.
  • 1 rebanada de pan integral tostado.
Cena
  • 1 plato de sopa de verduras.
  • 1 papa cocida al vapor con una cucharadita de aceite de oliva.
  • 1 taza de yogurt bajo en calorías o un trozo de queso fresco con una cucharada de miel.
Sábado
Comida
  • 150 gramos de fruta.
  • 200 gramos de filete de pescado a la plancha o al horno.
  • 1 plato de ensalada verde con una cucharadita de aceite de oliva.
  • 1 rebanada de pan integral tostado.
Cena
  • 200 gramos de pasta cocida y sofrita con aceite de oliva.
  • 1 taza de yogurt bajo en calorías o un trozo de queso fresco con una cucharada de miel.
Domingo
Comida
  • 120 gramos de filete de pavo con una papa mediana al horno o a la plancha.
  • 1 plato de pimientos asados, condimentados con una cucharadita de aceite de oliva y sal.
Cena
  • 1 plato de arroz con calabacitas y zanahorias cocidas al vapor.
  • 1 taza de yogurt bajo en calorías o un trozo de queso fresco con una cucharada de miel.
Se recomienda seguir este régimen durante dos semanas para que el colon recupere su buen estado, pero si para el enfermo de colitis no ha sido un suplicio llevar la dieta puede continuar con ella o tratar de apegarse tanto como le sea posible. Nunca está de más complementar con las siguientes medidas:
  • Tomar al menos dos litros (8 vasos) de agua y/o jugos naturales de fruta al día.
  • Las molestias ocasionadas por un alimento determinado surgirán después de 6 horas de haberlo ingerido, de modo que los problemas en la digestión que aparezcan al día siguiente es probable que se deban a otra causa y no a dicho alimento.
  • No olvide masticar bien, no hablar mientras come y hacer sobremesa de mínimo 15 minutos.
  • Procure mantener un horario fijo de comidas, e intente evacuar siempre a la misma hora y sin prisas, preferiblemente después del desayuno.
  • Realice ejercicio físico (caminar, nadar u otro de impacto moderado).
  • No se recomienda el uso de laxantes en caso de estreñimiento, salvo que el médico lo indique.
Finalmente, recuerde que la colitis es una de las cuotas que pagan quienes viven en las grandes urbes, pero puede ser controlada y hacer que el problema sea llevadero. La alimentación es parte fundamental en ello, como también lo es mantener sometido al estrés y nerviosismo.



Fernando Romero Saldaña
cubrebocas@gmail.com


miércoles 25 de enero de 2012

La crisis económica mundial es desde hace un par de años la peor pesadilla para muchos, especialmente para los mas jóvenes, los nacidos en la década de los ochenta que actualmente han terminado ya su formación universitaria o bien alguna maestría se encuentran sin espacio para desarrollar sus conocimientos, en Mexico y particularmente en Guadalajara la aparición de Universidades nuevas en los últimos años es sorprendente; el pasado lunes en una presentación de los dos primeros tomos de la Enciclopedia sobre Jalisco se decía que casi en cualquier cochera se abría una universidad particular y es que la falta de espacio en las universidades publicas y los altos costos de algunas universidades particulares de de prestigio han creado los que parece ser un excelente negocio, universidades para la clase media

Por tanto es mas común ver Estudiantes de Carrera, aquellos que obtienen buenas notas y que aprovechando los tiempos de la globalización brincan de beca en beca y de universidad en universidad incluso brincando fronteras sin llegar a trabajar, ya sea por que no buscan o por que buscan y no encuentran espacio para aplicar los conocimientos o bien los salarios que les ofrecen son decepcionantes, tema complejo, lo cierto es que estudiar una carrera universitaria no es garantía de éxito económico, muchas veces ni siquiera es suficiente para obtener la autonomía financiera, vamos para mantener un nivel digno de vida.




jueves 22 de diciembre de 2011

Lectura vacacional

La intensidad del trabajo va disminuyendo y las celebraciones se van sucediendo una tras otra, abrazos, besos y buenos deseos han sido constantes de unos días a la fecha, entre el ir y venir ayer recibí este obra como regalo de Navidad, hoy inicie su lectura que será mi compañía en mis acostumbradas visitas a las diferentes cafeterías de esta otoñal cuidad.

domingo 18 de diciembre de 2011

La no-lectura en México | Letras Libres


La no-lectura en México

Expresar lástima sobre el nivel de lectura del mexicano promedio -que viene siendo el mexicano total- se vuelve un aburrido lugar común. Dicha queja resulta pesada cuando proviene de alguien que apenas libró la media porque en su paso se cruzó una versión acotada de Aura o una edición de los Poemínimos en solitario. Cuando se afirma, luego después, que la causa del problema estriba en la baja calidad de la educación, cosa que normalmente se dice como si se hubiera descubierto la pólvora, ya es una invitación a la violencia. Además, las clases "educadas" de nuestro país, como ha sido demostrado, son de las que menos leen.
    Queda claro que el ínfimo índice de lectura no mejorará -si es que es preciso que mejore- hasta que no se entienda cabalmente al público no-lector. Es decir, se tienen que identificar objetivamente las razones subjetivas por las cuales no se lee. Sin embargo, aquí nos encontramos con otro problema. En México hay tantas personas que no leen que se torna verdaderamente imposible hacer una tipología que comprenda todas las maneras y estilos de evadir la lectura. El mexicano no-lector abarca todas las clases y edades, grado de escolaridad, nivel de profesionismo y salud ocular. No obstante, en el abismo de la no lectura se alcanzan a vislumbrar algunas preocupantes tendencias generales.  
    Entre los no-lectores más típicos y pintorescos se encuentran aquellos que guardan cierto respeto por la lectura. Se puede llamar el "no-lector casual". Por lo general tienen conocimiento superficial del canon. Este no-lector conoce los títulos y nombres de los autores de los libros que debía de haber leído pero no leyó. Los más duchos conocen incluso los pormenores de la trama de algunos de los libros o bien pueden recitar un par de versos sueltos de algún poema. No es inusual escucharlo hacer comparaciones con Don Quijote peleando contra molinos de viento, o inspirándose con un verde que te quiero verde, por ejemplo. Su falsa lectura forma tal parte de su vida que cuando menciona un libro asegura siempre haberlo releído y se congratula con el asombro de sus cuates lectores cuando les platica que "esta releyendo" En busca del tiempo perdido como si la vida no fuera demasiado corta. Pertenece a la misma familia de no-lector aquel que no puede reconocer que no ha leído un libro. Pareciera que salvaguardan el conocimiento universal con su existencia ya que asegura haber leído cualquier libro que se le pregunte. Su poeta favorito, en el mejor de los casos, es Pablo Neruda pero normalmente prefieren a Benedeti. En su más graciosa expresión creen que Antonio Machado es un cantautor.
    Otro grupo de no-lectores se puede catalogar como "no-lector militante". El no-lector militante general no tiene remedio. Si no tiene gusto por la literatura, de cualquier tipo, no se puede hacer nada para que lea. No juzga que la literatura sea util o necesaria, ni socialmente ni para su enriquecimiento personal. Con un poco de suerte leerá el periódico por internet, las revistas del corazón o alguna publicación de estilo que le permita contribuir a una charla. Este tipo de no-lector es relativamente inofensivo. No es el caso del no-lector especializado, que se revela como uno de los tipos más alarmantes. Entre ellos se encuentran los escritores jóvenes cuyo oficio proviene del estilo de vida más o menos cool de los literatos y no de su amor por la literatura.  No leen nada que no confirme que lo que escriben es novedoso y revolucionario. Por lo mismo suelen leerse entre ellos y afirman estar cambiando el rumbo de nuestras letras. No persiguen su gusto a través del tiempo e ignoran lo que critican. Se ofenden si se les sugiere la lectura de un autor que logró lo que se proponen desde 1948 o si se les señala que su supuesto verso sin prosodia es un octosílabo coplero. No es raro que un no-lector especializado haya escrito más libros de los que ha leído. Lo más nocivo de este no-lectores que contribuye significativamente a confirmar la inutilidad de la literatura que abanderan los no-lectores militantes generales.
    Finalmente llegamos al "no-lector político" que tanto ha ocupado a los internautas en fechas recientes debido a la pifia del pre-copete presidencial en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Pero no sólo fue Peña Nieto. Cordero también se echó una después y López Obrador no conoce muy bien lo que promueve en la Cartilla Moral, de Alfonso Reyes (como evidenció Guillermo Sheridan en su blog). Este tipo de no-lector, digamos, "presidenciable", no resulta tan preocupante. En una sociedad moderna, según pretendemos ser, no se puede esperar, ni es deseable que el presidente sea un sabio enciclopédico que cuestione cada decisión desde un punto de vista filosófico y literario. Las excepciones son pocas. Vamos, desde Weber se considera al gobernante como un diletante respaldado por un aparato burocrático especializado. En este sentido es verdaderamente preocupante que los precandidatos presidenciales se rodeen de "no-lectores burocráticos" que no sepan asesorarlos de manera correcta para responder preguntas tan sencillas, en el caso de Peña Nieto y Cordero, o señalarles el fascismo velado de la Cartilla Moral en el caso del Peje. En una conversación reciente con una de las personas encargadas de diseñar la imagen de campaña de Cordero (conocencia que me hace tremer al confesar) me decía orgullosamente que en el año en curso sólo había leído dos libros y que uno de ellos era un manual para entrenar a su recién rescatado perro. Ni leer, pero, ¿cómo asesorarán estos no-lectores burocráticos a los no-lectores presidenciables sobre cosas que verdaderamente importan?  
    Consterna, además, que los precandidatos no tengan la inteligencia o por lo menos el oficio político para darle la vuelta a sencillas preguntas sobre la lectura. En la clase de "Comentario de Textos" de la carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, hace más años de los que quisiera recordar, había un compañero que nunca leía. Tanto, que lo apodábamos el no-lector. Nunca leía la crónica de Altamirano o la carta de relación de Cortés que había quedado de tarea. Sin embargo, levantaba la mano, confesaba que no había leído el texto, y procedía a refutar la refutación que un compañero había hecho al comentario de otro compañero. Yo por él si votaba.

martes 6 de diciembre de 2011

Concierto navideño

Llego la Navidad y con ella los conciertos tradicionales y demás celebraciones, esta noche el coro del estado interpreta una selección de villancicos en la sede de los industriales de la región

Es tiempo de cierres de ciclos y los inevitables balances se van apareciendo en el camino, ha sido un año bueno con muchas sorpresas y momentos gratos.